sábado, 17 de octubre de 2009

Cielo Templado - Por Victor Luis Henrriquez Tenorio



Cesarina, quien en una boca endulce esa palabra

Qué fábula trepadora forja el silencio de su eco

Qué llama enaltece la luz de sus letras, de sus silabas...

Es en su sombra el destello de una estrella adormecida.

Nombre de terciopelo de aglomerada profundidad

Claridad desnuda de un arrebato de un cielo latente.

Qué brazos son incapaces de acoger ese nombre

Qué soledad ambulante no logra tocar el calor de su acento.

Que llene mi vida sus pasos errantes, de calor precipitado

Que llene con el estruendo de aquella voz mi vacío

Que colme de dicha el cielo templado de la primavera.

Quién en su oído no oye el agudo redoble de sus pasos

En qué mar el viento canta aquel nombre cuando la luna llora,

Sólo dejadme vivir en el tiempo de la voz que pronuncia su nombre.


No hay comentarios: