A Jorge Melgarejo
Ese antifaz tieso de soledad
Que traza el contorno de tu mirada,
Centellas de claridad encerada
Es reflejo de fiera tempestad.
Persisto de entre tus ojos el hombre
Aquel quebranto de largas espinas
Las vagas caminatas serpentinas
Pues fueron para ti como un pronombre.
Hoy mis núcleos fríos eternizados,
Exalto tu soledad estrellada
Como un capullo repleto de abismos.
¿Cómo veré de tu aire la carnada?
¿Dónde nos hallaremos enclaustrados?
Pues sólo en vacíos somos los mismos.
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