sábado, 17 de octubre de 2009

Oda a un Padre Ayacuchano




A Don Olegario Tenorio Gallegos

De las inmensas profundidades de la tierra inmortal

De los claustros cerrojos del vientre de su madre

Surgió desde las entrañas del fuego un hombre

Un ser que heredaría la gracia de la negrura oculta.

Quien en sus años amargos construyó muros de esperanza

Quien en trovas fluyentes enmarco las infinitas alegrías,

Es en su vida un río de plata, su albor una moneda de oro

Una mancha de rebelión que diluye la letra mas profana.

Aquel hombre que echo raíces en mis manos subterráneas

Aquel ser que en su mirada cálida dibujo estepas y llanos

Una planicie verde, una aire puro lleno de nostalgia.

Fue en Ayacucho donde su padre concluyo su felicidad

Con gotas de lágrimas reclamadas por la ausencia,

Es ahora una tenue luz pero lleva en su corazón la más altiva llama.

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