jueves, 6 de octubre de 2011

Sonetos a Denis Victoria (mi Madre)






Soneto I 

Quiero proveerte toda poesía
Todo divino rosal e ilusiones
Toda la sombra sin melancolía
Para que aprecies glorias y pasiones.

Y quizá es necesario, mi alma madre
El brillo de grandes lunas y soles,
Que importa si se fue lejos mi padre
Pues no verá en tu rostro tus faroles

De radiante fulgor; bellos y nobles
Manos siderales; boca de niña
Posees; también de estrellas fugaces

En tus ojos al llorar con redobles
Por tus hijos, el brote que encariña.
Atenta eres cuales flores sagaces.

Soneto II

A ti, los días claros de verano
Una pequeña flor en el desierto,
Un susurro… una caricia a tu mano
Un dibujo de paisaje cubierto

Por estrellas que dormitan tan alto
Y por la luna que brilla a lo lejos.
Cuando tus ojos miran el asfalto
Se transforma en lago y ves tus reflejos.

Denis que vislumbras el firmamento
Finitas cualquier tipo de lamento
Y velas mi sueño antes que despierte.

Me brindas el amor que nunca falta
Y tu gran corazón es la más alta
De las coplas que no conocen muerte.


Soneto III

Sustento fuiste de mi pueril boca
Leche latente vertida en mis venas
Vida llena de sol, diosa de Atenas,
Doncella de alba, fuego que desboca.

Que de ti provenga la tierna aurora
Que de ti surja el calor de mis brazos
Que el tiempo nunca olvide nuestros lazos
Y que de ti venga la voz sonora.

Fue que en tus ojos yo contemple el cielo
Cual firmamento de luces llorosas
Llenas de gozo al ser tú más hermosa.

Tu espíritu es joya de terciopelo
Tu corazón una lluvia de rosas
Y tus manos la labor hacendosa.

Soneto IV

Constante tu respiración latente
Fragua tibia del trono incandescente
Los médanos de cristal de tus ojos
Como ocasos derraman soles rojos.

Melódica fue tu melancolía.
La sonrisa que en tu boca solía
Desmenuzar la lóbrega ciudad
Me llena de tierna seguridad.

Que linda flor llevas en el cabello
Que escarapela de corazón rojo
Me llenas de... excúsame, me sonrojo.

Me colmas de tal dicha de amor bello
Me exalta tu peculiar hermosura
Que con tiempo no pierde su mixtura.

Soneto V

Tú, la epifanía de la esperanza,
Tú, la escala más alta de la nota,
Tú, la alborada más dulce y devota,
Tú, de vida epílogo de mi crianza.

De los cuatro palcos, lustre Deidad:
La “Vida” que de muerte desconoce
Verso que a su eternidad reconoce;
Un “Amor” que sabe a fidelidad

Que abriga en su aroma lo maternal.
Un “Alma” que calienta en lo invernal
Cual sollozando en la piel conmovida.

He aquí que es tu “Corazón” quien me vela
Y como pluma alba en el aire vuela.
Alma  de mi Amor, Corazón de Vida.

Soneto VI

Tus manos busco asustado y lloroso
Pues estoy manchado en la oscuridad
No encuentro más afecto majestuoso
Sin velo, tu voz, no hay serenidad.

Sin ti es difícil esta soledad
Y trato, lo sé, de guardar más calma.
Oigo un  ronquido de temeridad.
Contigo mi ser puro es cristal alma.

Y apago el sonido con mis orejas
Pero la voz dice: - Denis Victoria
De tu juventud será más hermosa.

Ya no lloro y se derriten las rejas
De mi emblema serás grande en historia
Sois mi amor, la más bella y frágil rosa.

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