A mi sobrina Luna Fernanda
Antes del grito de la voz del
mar
La belleza de tu
contemplación eclipsada
Pequeña como los pies de las
amapolas
Sedosa como la piel de una
manzana.
Diáfana eres como la membrana
de los corales
Rompiente como la seda de una
orilla
Fluyente como los arroyos de
un verano
Traviesa cual brisa enredada
en una cortina.
Heme ahí avistando tu beldad
que destella
Tus ojos negros brillantes
como gemas
Que en una copla su forma
moldean.
Hemos aquí enfatizando y
arropando tu nombre
Que en una hora clara le
hemos de brindar
Por ser cadencia que envuelve
la noche.
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