jueves, 6 de octubre de 2011

El más Distante y Constelado Infinito




Se desploma el racimo de fuego de tu cabello en mis manos
Y la fiesta del crepúsculo se incendia en tus mejillas,
La tarde se ancla e inclina en tu piel tersa
Como pétalo de labio con que se dibujo tu sonrisa.

Hube de atesorar con valía el carmín fragante de tu belleza,
Fue en mí la evocación profunda del estanque de tus pupilas,
Eres mi confidente, hembra ponzoñosa con veneno de pureza,
Eres la alegría con que se entretuvo mi corazón, tras la ola repentina.

La luna oyó mi voz caída, y los celajes arroparon tu cuerpo con anillos,
Desenterré con mis dedos las ramas de tu ausencia mojada,
Pero mi silencio y soledad son tus lágrimas, despeñándose en un abismo.

Desarraiga el malestar de mi taciturno y meditabundo espíritu
Con tu cariño en forma de amapola, con perfil de rosa plateada.
Fuiste y serás de mi cielo… el más distante y constelado infinito.

No hay comentarios: