Soneto I
Quiero proveerte toda poesía
Todo divino rosal e ilusiones
Toda la sombra sin melancolía
Para que aprecies glorias y
pasiones.
Y quizá es necesario, mi alma
madre
El brillo de grandes lunas y
soles,
Que importa si se fue lejos
mi padre
Pues no verá en tu rostro tus
faroles
De radiante fulgor; bellos y
nobles
Manos siderales; boca de niña
Posees; también de estrellas
fugaces
En tus ojos al llorar con
redobles
Por tus hijos, el brote que
encariña.
Atenta eres cuales flores sagaces.
Soneto II
A ti, los días claros de verano
Una pequeña flor en el desierto,
Un susurro… una caricia a tu mano
Un dibujo de paisaje cubierto
Por estrellas que dormitan tan alto
Y por la luna que brilla a lo lejos.
Cuando tus ojos miran el asfalto
Se transforma en lago y ves tus reflejos.
Denis que vislumbras el
firmamento
Finitas cualquier tipo de
lamento
Y velas mi sueño antes que
despierte.
Me
brindas el amor que nunca falta
Y
tu gran corazón es la más alta
De
las coplas que no conocen muerte.
Soneto III
Sustento fuiste de mi pueril
boca
Leche latente vertida en mis
venas
Vida llena de sol, diosa de
Atenas,
Doncella de alba, fuego que
desboca.
Que de ti provenga la tierna
aurora
Que de ti surja el calor de
mis brazos
Que el tiempo nunca olvide
nuestros lazos
Y que de ti venga la voz
sonora.
Fue que en tus ojos yo
contemple el cielo
Cual firmamento de luces
llorosas
Llenas de gozo al ser tú más
hermosa.
Tu
espíritu es joya de terciopelo
Tu
corazón una lluvia de rosas
Y
tus manos la labor hacendosa.
Soneto IV
Constante tu respiración
latente
Fragua tibia del trono
incandescente
Los médanos de cristal de tus
ojos
Como ocasos derraman soles
rojos.
Melódica fue tu melancolía.
La sonrisa que en tu boca
solía
Desmenuzar la lóbrega ciudad
Me llena de tierna seguridad.
Que linda flor llevas en el
cabello
Que escarapela de corazón
rojo
Me llenas de... excúsame, me
sonrojo.
Me colmas de tal dicha de
amor bello
Me exalta tu peculiar
hermosura
Que con tiempo no pierde su
mixtura.
Soneto V
Tú, la epifanía de la
esperanza,
Tú, la escala más alta de la nota,
Tú, la alborada más dulce y
devota,
Tú, de vida epílogo de mi
crianza.
De los cuatro palcos, lustre
Deidad:
La “Vida” que de muerte
desconoce
Verso que a su eternidad
reconoce;
Un “Amor” que sabe a
fidelidad
Que abriga en su aroma lo
maternal.
Un “Alma” que calienta en lo
invernal
Cual sollozando en la piel
conmovida.
He aquí que es tu “Corazón”
quien me vela
Y como pluma alba en el aire
vuela.
Alma de mi Amor, Corazón de Vida.
Soneto VI
Tus manos busco
asustado y lloroso
Pues estoy manchado
en la oscuridad
No encuentro más afecto
majestuoso
Sin velo, tu voz, no hay
serenidad.
Sin ti es difícil esta
soledad
Y trato, lo sé, de guardar
más calma.
Oigo un ronquido de temeridad.
Contigo mi ser puro es
cristal alma.
Y apago el sonido con mis
orejas
Pero la voz dice: - Denis
Victoria
De tu juventud será más
hermosa.
Ya no lloro y se derriten las
rejas
De mi emblema serás grande en
historia
Sois mi amor, la más bella y
frágil rosa.