jueves, 6 de octubre de 2011

La Efigie de tu Cuerpo

La noche cae sobre la sombra del alba,
Y juntos tú y yo la felicidad es copa de plata,
Fue en tu espíritu las rosas de las nubes acostadas,
El camino de la sangre bruñida impone tu rostro,

¡Ah! La mañana perdida, ¡Ah! Los campos de oro,
¡Ah! Que seas tú luz de cuarto menguante,
El mar con su forma de cisne plateado,
¡Ah! La frescura de la efigie de tu cuerpo.

Porque navegué sobre aguas machacadas
En bodegas de olas de estrellas rompientes
Sobre columnas de arena en formas de besos.

Deja que el cristal ahogue tus lágrimas,
Y que tu ventana de cielo sea flecha de flores,
Permitiendo al tiempo prolongar tu sonrisa estelar.


El más Distante y Constelado Infinito




Se desploma el racimo de fuego de tu cabello en mis manos
Y la fiesta del crepúsculo se incendia en tus mejillas,
La tarde se ancla e inclina en tu piel tersa
Como pétalo de labio con que se dibujo tu sonrisa.

Hube de atesorar con valía el carmín fragante de tu belleza,
Fue en mí la evocación profunda del estanque de tus pupilas,
Eres mi confidente, hembra ponzoñosa con veneno de pureza,
Eres la alegría con que se entretuvo mi corazón, tras la ola repentina.

La luna oyó mi voz caída, y los celajes arroparon tu cuerpo con anillos,
Desenterré con mis dedos las ramas de tu ausencia mojada,
Pero mi silencio y soledad son tus lágrimas, despeñándose en un abismo.

Desarraiga el malestar de mi taciturno y meditabundo espíritu
Con tu cariño en forma de amapola, con perfil de rosa plateada.
Fuiste y serás de mi cielo… el más distante y constelado infinito.

Cadencia de la Noche - A mi dulce sobrina Lunita de tu tío que te quiere




A mi sobrina Luna Fernanda

Antes del grito de la voz del mar
La belleza de tu contemplación eclipsada
Pequeña como los pies de las amapolas
Sedosa como la piel de una manzana.
Diáfana eres como la membrana de los corales
Rompiente como la seda de una orilla
Fluyente como los arroyos de un verano
Traviesa cual brisa enredada en una cortina.
Heme ahí avistando tu beldad que destella
Tus ojos negros brillantes como gemas
Que en una copla su forma moldean.
Hemos aquí enfatizando y arropando tu nombre
Que en una hora clara le hemos de brindar
Por ser cadencia que envuelve la noche.

La Esfera más Alta - Por Sonio Nihil Thanathos Lilith




A mi padre Victor
Julio Henrriquez Muñoz

¿Quién encontró la dicha de existir? / si fuera el aguacero un Dios /
 
padre, he vuelto a ser la escoria de tus lágrimas /
       he recorrido el rostro sagrado del humo /
        y la experiencia fue tan sanguinolenta /
 como tener un núcleo rojo apretado en la mano /
 y si pudieras ser yo / ¿qué dirías? /
             acaso un mutis / acaso una algarabía /

 perdoné el fraude de tu corazón / y quién vino a llevarse los dulces de mi infancia / siempre tuve que salir como escapando /

  soy la máscara de la efigie de tu apellido / el eje de tu amargura /
    y responderé con música / con la nota de una canción solitaria /
 con un cuadro en un cuadro / con el color más alegre y vivo /
  atrapado en la esfera donde no se ve ni se oye nada /

                                       pero, tengo tantas ganas de abrazarte…

Y siempre están y siempre estoy, cuando no estoy. - Por Sonio Nihil Thanathos Lilith





A veces salgo a ver, algunos no están y a veces están
Me levanto y te oigo escribiendo y te digo que te he de ayudar
Cuando estoy despierta y te siento estoy bien
Cuando me levanto y sé que estas ahí estoy bien
Cuando rezo a San Martin y a los santos estas ahí
Y todo está bien, todos están y todos se van
Pero están ahí, tu abuelo que ya no esta
Mi madre que no está, el ceño fruncido de mi padre
Y sencillamente están ahí, mis hijos, mis nietos
Mis muchos nietos, algunos ni me hablan, pero tu estas ahí
De entre todos vienes y me das un beso y me coges de la mano
Y todo es y todo será y a veces pienso que ya sin mí
Pero entre todo el mal y entre todos los dolores de mi cuerpo
Dios está ahí, siempre está, velándome, velando nuestros sueños.

- Yo te llamo abuela y no respondes, te llamo y no dices nada
Pero entre tus años y bajo la bendición de la virgen de Yauca
Yo sé que siempre estas, y cuando no estás, estando yo ahí.


Sonetos a Denis Victoria (mi Madre)






Soneto I 

Quiero proveerte toda poesía
Todo divino rosal e ilusiones
Toda la sombra sin melancolía
Para que aprecies glorias y pasiones.

Y quizá es necesario, mi alma madre
El brillo de grandes lunas y soles,
Que importa si se fue lejos mi padre
Pues no verá en tu rostro tus faroles

De radiante fulgor; bellos y nobles
Manos siderales; boca de niña
Posees; también de estrellas fugaces

En tus ojos al llorar con redobles
Por tus hijos, el brote que encariña.
Atenta eres cuales flores sagaces.

Soneto II

A ti, los días claros de verano
Una pequeña flor en el desierto,
Un susurro… una caricia a tu mano
Un dibujo de paisaje cubierto

Por estrellas que dormitan tan alto
Y por la luna que brilla a lo lejos.
Cuando tus ojos miran el asfalto
Se transforma en lago y ves tus reflejos.

Denis que vislumbras el firmamento
Finitas cualquier tipo de lamento
Y velas mi sueño antes que despierte.

Me brindas el amor que nunca falta
Y tu gran corazón es la más alta
De las coplas que no conocen muerte.


Soneto III

Sustento fuiste de mi pueril boca
Leche latente vertida en mis venas
Vida llena de sol, diosa de Atenas,
Doncella de alba, fuego que desboca.

Que de ti provenga la tierna aurora
Que de ti surja el calor de mis brazos
Que el tiempo nunca olvide nuestros lazos
Y que de ti venga la voz sonora.

Fue que en tus ojos yo contemple el cielo
Cual firmamento de luces llorosas
Llenas de gozo al ser tú más hermosa.

Tu espíritu es joya de terciopelo
Tu corazón una lluvia de rosas
Y tus manos la labor hacendosa.

Soneto IV

Constante tu respiración latente
Fragua tibia del trono incandescente
Los médanos de cristal de tus ojos
Como ocasos derraman soles rojos.

Melódica fue tu melancolía.
La sonrisa que en tu boca solía
Desmenuzar la lóbrega ciudad
Me llena de tierna seguridad.

Que linda flor llevas en el cabello
Que escarapela de corazón rojo
Me llenas de... excúsame, me sonrojo.

Me colmas de tal dicha de amor bello
Me exalta tu peculiar hermosura
Que con tiempo no pierde su mixtura.

Soneto V

Tú, la epifanía de la esperanza,
Tú, la escala más alta de la nota,
Tú, la alborada más dulce y devota,
Tú, de vida epílogo de mi crianza.

De los cuatro palcos, lustre Deidad:
La “Vida” que de muerte desconoce
Verso que a su eternidad reconoce;
Un “Amor” que sabe a fidelidad

Que abriga en su aroma lo maternal.
Un “Alma” que calienta en lo invernal
Cual sollozando en la piel conmovida.

He aquí que es tu “Corazón” quien me vela
Y como pluma alba en el aire vuela.
Alma  de mi Amor, Corazón de Vida.

Soneto VI

Tus manos busco asustado y lloroso
Pues estoy manchado en la oscuridad
No encuentro más afecto majestuoso
Sin velo, tu voz, no hay serenidad.

Sin ti es difícil esta soledad
Y trato, lo sé, de guardar más calma.
Oigo un  ronquido de temeridad.
Contigo mi ser puro es cristal alma.

Y apago el sonido con mis orejas
Pero la voz dice: - Denis Victoria
De tu juventud será más hermosa.

Ya no lloro y se derriten las rejas
De mi emblema serás grande en historia
Sois mi amor, la más bella y frágil rosa.

martes, 26 de octubre de 2010

Alma Mater - Sonio Thanathos





A Denis Victoria Tenorio De la Cruz

“Somos del mismo material del que se tejen los sueños,
nuestra pequeña vida está rodeada de sueños.”

William Shakespeare

Si Dios fuera Dios después de la gloria.
Si el Cosmos fuera Cosmos, sin galaxias.
Si el Sol fuera Sol al llegar la sombra.
Si la Tierra fuera Tierra, sin vida.
Si el Cielo fuera Cielo, sin su bóveda.
Si el Mar fuera Mar sin su inmensidad.
Si el Aire fuera Aire ausente de viento.
Si el Fuego fuera Fuego tras ceniza.
Si el Hombre fuera Hombre sin un espíritu.
Si el Animal fuera Animal con alma.
Si la Flor fuera Flor, hueca de aroma.
Si el Ser fuera Ser, sin una existencia.
Si mi Yo dejara su autobiografía.
Si así no fuera mí, sin ti al llorar.

18 de octubre del 2010