lunes, 15 de diciembre de 2008

Marea Vespertina - Victor Henrriquez



Hembra, crisantemo sin fondo, madero barnizado

Que tu silencio envuelva la oscuridad de mi cuerpo

Que la dicha de tu desdicha cabalgue mi ímpetu,

Y que los capullos de tus ojos lentamente se entornen

En la frontera de mis brazos, en la caída de la lluvia.

Con tu boca en mi frente, deja que corra la marea

Vespertina como un segundo soleado perseverado.

Yo quiero que el aroma de tu sollozo llegue hasta mí

Que la negrura de tu cicatriz encalle en mi piel

En mi boca, en un beso, en una caricia latente

En una mirada transparente de ensueño y melancolía.

Hermosa mujer, que el deseo indómito de tu añoranza

Libre el desliz de la sombra que llevas en tu cabello

Ámame como amas el fuego apagado de un corazón.


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