Ni los ríos en Chiguirip, ni las noches en Chota,
Ni los estruendos en el cielo de Cajamarca
Esconderán la línea de agua de mar que llevas
En tu cintura, aquella delgada línea arenosa de ribera.
Aún te desconozco y la sombra de tu luz me eleva
Ni los torrentes ni tus desembocaduras me apartaran
De tus labios innombrables, ni de la claridad flameante
De huracanada soledad con que anduvieron tus ojos.
Sumergido en las palabras de amor que me diste
Bañado en los susurros que me encomendaste
Desnudo en la cama donde una noche me llamaste,
Y morir en la ráfaga del silencio y renacer en un suspiro
Yacer moribundo en tus brazos dentro de un hogar
Donde se colgaran en los muros nuestros besos.
Victor Luis Henrriquez Tenorio
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